Los préstamos subprime, son aquellos que poseen un interés bancario superior al tipo de interés preferencial y consecuentemente están considerados como “préstamos de riesgo” a causa de las elevadas tasas de interés y a los posibles eventos perjudiciales que puedan ocurrir potencialmente dentro del escenario económico y financiero del cliente. El impago de este tipo de créditos puede generar numerosos inconvenientes tanto en la economía local como en la global, esto dependerá fundamentalmente del volumen total que representen estos créditos en relación al total otorgado. Eventualmente, son los mismos bancos quienes soportan la mayor proporción de los créditos subprime, en este caso, el riesgo tiene incidencia sobre el sistema financiero en general, en el caso que se trate de otras empresas, el riesgo incide sobre diferentes sectores de la economía, donde se incluyen a los más importantes.
En conclusión, cuando se habla de crisis subprime, se está refiriendo a un problema de solvencia por parte de deudores dentro del mercado inmobiliario de Estados Unidos. ¿Por qué una hipoteca subprime está considerada como una “hipoteca de riesgo”? En este caso el prestatario, posee atributos que una entidad bancaria con criterio no debería aceptar, como la carencia de un trabajo fijo, ingresos que no se pueden evidenciar a través de recibos, entre otros. No obstante, hay entidades financieras que dedican casi exclusivamente a este tipo de clientes a quienes les conceden hipotecas a cambio de aplicar tasas de intereses superiores a la del mercado. A priori, este sistema supone un escenario rentable cuando se trata de tipos de intereses bajos, ya que evidentemente todos los clientes tienen la intención de no perder su propiedad.
En principio las hipotecas subprime parecen beneficiosas para las dos partes involucradas, no obstante, el escenario se ennegrece cuando los intereses comienzan a subir y la morosidad encuentra el entorno propicio para crecer rápidamente. Esta renombrada crisis comenzó a acentuarse entre los años 2004 y 2006, como resultado del incremento de la inflación en la economía de Estados Unidos, situación que produjo un efecto dominó, incrementando las cuotas de las hipotecas. Esta situación provocó un verdadero caos para las personas que habían accedido a este tipo de hipotecas, mientras muchos comenzaron a retrasarse en sus pagos, otros terminaron siendo considerados como deudores incobrables. Las medidas de los bancos fue comenzar a embargar las propiedades de los deudores, no obstante, los problemas continuaban agudizándose por la dificultad que tenían para venderlas a un tercero, ya que las mismas personas comenzaban a desconfiar de las hipotecas como medio de adquisición de una propiedad. Consecuentemente, las entidades bancarias comenzaron a tener un gran capital invertido en propiedades lo cual produjo una considerable volatilidad en las cotizaciones bursátiles, la desconfianza del inversor, entre otros.
La crisis subprime está produciendo un gran deterioro en la economía global, lo cual se puede evidenciar en las numerosas quiebras financieras, en las intervenciones que deben hacer los Bancos Centrales en las economías más desarrolladas, entre muchas situaciones más.
España no está ajena a esta situación desde ningún punto de vista, por el contrario, en la medida que continúen incrementándose los intereses en las hipotecas otorgadas, la economía española puede experimentar un fenómeno análogo al de Estados Unidos con las hipotecas subprime.