A lo largo de la historia, el hombre ha inventado miles de cosas, desde la rueda hasta los transbordadores espaciales. La gente se fija, sin embargo, en los inventos famosos, los llamativos y los extremadamente útiles. Los medios de transporte como el automóvil o los aviones llevan la delantera. Pero hay un invento que tiene miles de años, que todos usan y necesitan a diario y que no es “valorado” de la misma manera. El dinero.
Ahora bien, hablar del valor del dinero como invención da como para escribir un libro, o varios. La vida moderna, sin embargo, ha creado inventos asociados al dinero que son cada vez más sofisticados. Aquí nos referiremos a uno sólo: la tarjeta de crédito.
¿Quién podía augurar hace siglos que un día alguien reemplazaría el dinero efectivo por un pedazo de plástico? Y sin embargo, hoy todos lo damos por descontado. La verdad es que este invento es posible gracias a los avances tecnológicos en el mundo de la computación e informática, que permiten guardar información de manera electrónica y pueden transformar un plástico con una banda magnética o un chip en un medio para usar dinero en forma práctica y segura. Lo curioso (o en realidad, quizás bastante predecible) es que a pesar de su auge actual y su uso masivo, en el futuro será reemplazada por nuevos inventos y mejores tecnologías.