Bancaria o no bancaria, así es como se divide el mercado de la tarjeta de credito. La diferencia esta en quien resulta ser el emisor de dicha tarjeta de credito. La bancaria es emitida por una compañía financiera y la no bancaria (conocida como tarjeta de credito de sistema cerrado) la emite un emisor privado (una cadena de supermercados, electrodomésticos, etc.).
Entre aquella que es bancaria podemos encontrarnos con dos grupos significativos: la tarjeta de viaje y entretenimiento (T&E, como es conocida por su denominación en inglés), un ejemplo: Diners y American Express; y la privada, que es usada exclusivamente para el pago en establecimientos propios de quien emite la tarjeta. Este tipo de tarjeta es muy usada para pagar compras de ropa, electrodomésticos y los artículos de electrónica de mayor importancia. Ambas tienen gran difusión y diferencias en su uso y su otorgamiento.
La tarjeta de credito bancaria es un instrumento que nos facilita disponer de una cuenta de crédito sujeta al límite que se nos haya sido concedido por la entidad emisora de la tarjeta. Este tipo de tarjeta cuenta con mayores restricciones para ser obtenida.
El deudor, o titular de la tarjeta podrá disponer de los fondos permitidos por la entidad crediticia hasta cubrir el límite acordado al momento de obtenerla. A modo de cambio, el usuario deberá devolver el monto acreditado, a lo que debe sumar los intereses y las comisiones preacordadas dentro de los plazos establecidos.
El hacer uso de la tarjeta para obtener un préstamo goza de idénticas consecuencias que al disponer de cualquier otra modalidad de financiamiento para sus compras. Esto supone, asumir obligaciones para devolver los importes y el pago de intereses, gastos pactados y comisiones bancarias acordadas.
Por lo general, los bancos conceden a la tarjeta de credito un determinado límite de crédito que se concede basado en la categoría de cada tarjeta (común, “plata”, “oro”, etc.). El primero de los casos es el que mayores limitaciones tiene, los otros dos: la de plata y la de oro, gozan de mayores beneficios en cuanto a la cobertura de gastos.
De todas maneras, dicho límite crediticio no es fijo. Cada entidad financiera podrá ir ajustándolo atendiendo a la política de riesgos existentes durante cada momento y de acuerdo a las características de solvencia y personales de cada uno de los usuarios. Puede resultar posible, que algún cliente crea que el límite de crédito acordado a su tarjeta de credito no sea acorde con sus necesidades, ya sea por exceso, que en tal caso la financiera no pone objeción a bajar el límite, o bien por defecto, si bien en este caso supuesto la entidad deberá aprobar la solicitud que es presentada para subir el límite.
En estos casos, la entidad financiera que emite la tarjeta de credito no se encuentra obligada a la atención de la disposición del usuario que supere el límite crediticio otorgado.
Por lo general, la tarjeta de cerdito suele venir incluida dentro del paquete de productos que la entidad bancaria ofrece por ser cliente.