Es un hecho, el mundo virtual de la Internet influye cada vez más en nuestras vidas. Si hasta hace algunos años, cuando había que hacer las compras del supermercado o la farmacia las opciones eran ir personalmente o encargarle a un vecino que aprovechara de traerle algo que le faltaba. También se podía llamar por teléfono para pedir, pero claro, era una cosa algo engorrosa en la que había que decirle lo que uno quería comprar dictando códigos de los productos a una persona que digitaba o escuchaba mal o se le “caía el sistema” y había que empezar de nuevo, además que era una opción bastante cara.
En cambio, hoy en día basta con navegar por el sitio web del supermercado o tienda, hacer unos cuantos “clicks” con el ratón, revisar y confirmar el total de la compra, ingresar su número de tarjeta de crédito y “aceptar”. Menos de una hora después, su pedido llega a su puerta. Mientras tanto, Ud. ha dedicado tiempo a jugar con sus hijos o ayudarles con la tarea, limpiar u ordenar la casa, ver la televisión, seguir navegando por Internet o echarse una siesta. Qué vida, ¿no?
Esas y muchas otras cosas se pueden pagar por internet con una tarjeta de crédito, y eso en este mundo moderno es una gran ventaja sobre otros medios de pago. Disfrútelo, pero con responsabilidad.