Se encuentra con deudas en sus tarjetas de crédito y no sabe cómo salir del problema. Ha hecho esfuerzos, ha dejado de gastar en algunas cosas, ha utilizado sus ahorros, ha intentado que sus familiares o amigos le presten, ha vendido todas las cosas de valor, no le queda nada, pero la deuda sigue ahí, al acecho. Ya no hay dinero. La desesperación lo tienta a declararse en bancarrota.
Antes de tirar la toalla, hay otra cosa que Ud. puede hacer, y es una gran arma de último recurso: renegociar la deuda con el prestamista. Si cree que se reirán en su cara, no esté tan seguro. Los abogados suelen decir que “todo es negociable”. Pues bien, por mucho que no le guste al banco, a veces es mejor para ambas partes repactar las deudas bajo un esquema que Ud. efectivamente pueda pagar bajo la situación en la que se encuentra. Usted puede decirles que si no renegocian, se irá a bancarrota. En ese caso el prestamista se halla ante la posibilidad de perder su dinero, una posibilidad desagradable. Lo más seguro es que acceda a sus peticiones. Pida una tasa de interés más baja con un tiempo adecuado para pagar.
Eso lo pondrá de nuevo en la vía hacia una solución definitiva. Buena suerte.