Los avances tecnológicos que comenzaron en el siglo XX y que caracterizan al siglo XXI, han provocado variaciones en las formas de las transacciones comerciales tradicionales.
El aumento del consumo y las enormes posibilidades que ofrece Internet, generaron un ámbito propicio para el surgimiento de una nueva forma de crédito a través de la red: la tarjeta de crédito virtual.
Las estadísticas indican un notable aumento en los últimos años de las compras a través de Internet sin embargo, algunos consumidores son reacios a este tipo de compras debido al temor de tener que aportar sus datos personales. La tarjeta de crédito virtual surge a partir del esfuerzo de las entidades financieras para optimizar el consumo a través de la red y para brindar la seguridad necesaria para convencer a los consumidores indecisos.
La tarjeta de crédito virtual difiere de una tarjeta de crédito convencional principalmente por su falta materia, sólo está compuesta por números emitidos por la entidad financiera, mediante los cuales el titular de la tarjeta de crédito virtual puede realizar todo tipo de compras telefónicas y a través de Internet.
Cuando el interesado solicita una tarjeta de crédito virtual al banco o entidad financiera, le otorga un número de tarjeta, generalmente compuesto por 16 dígitos, este número es el que se introducirá en el formulario de pago, en el caso de las compras por Internet, o se brindará en el caso de las compras telefónicas.
Este tipo de tarjetas están incluidas dentro de las tarjetas de crédito prepagas, lo que significa que el límite de la tarjeta estará determinado por el importe que se haya cargado previamente, desde una cuenta corriente o desde otra tarjeta de crédito
Las tarjetas de crédito virtuales tienen una duración limitada, la fecha de expiación la brinda la entidad financiera en el momento en el que es otorgada la tarjeta de crédito virtual.
Sin embargo el importe de la misma puede ser transferido nuevamente a la cuenta corriente o tarjeta de crédito de origen, en el caso de que la compra haya sido por un valor inferior al que pensaba gastarse, en el caso de no utilizarse el saldo, o de que la tarjeta de crédito virtual haya vencido.
Puede emplearse para realizar compras por internet o teléfono, realizar pagos de afiliaciones o incluso como regalo para algún familiar o amigo.
Si todas las comodidades que este nuevo sistema de crédito ofrece, todavía no lo convencen para que solicite su tarjeta de crédito virtual, tenga en cuenta que los requisitos para adquirirla son mucho más simples que para una tarjeta de crédito normal.
No se requiere una evaluación crediticia, no debe presentarse ningún tipo de documentación ni se necesita tener una cuenta bancaria y la activación se produce dentro de las 24 horas de realizada la solicitud; además, no tiene cargos mensuales ni costo por compra.
Por otra parte los perjuicios de un posible fraude disminuyen considerablemente debido a que el límite de la tarjeta de crédito virtual está determinado con anterioridad en vistas al monto de la operación que se desea realizar y a la posibilidad de cambiar de claves en todas y cada una de las operaciones.